📺La tablet de mi vecina mostraba una cámara apuntando a MI dormitorio (y llevaba 3 años activa)
Mi vecina Carla siempre fue la 'tía maja' del rellano. Galletas caseras, sonrisa, 'cualquier cosa, llámame'. La noche que me pidió cuidar a Mateo, su bebé de ocho meses, descubrí algo que todavía no he sido capaz de contarle a nadie. Y han pasado seis días.
1. Cuarenta euros y una llave
Carla llamó a las siete de la tarde. Había surgido una cena de trabajo, el canguro habitual le había fallado, ¿podía hacerle el favor? Yo tengo veinte años, vivo justo enfrente, y cuarenta euros por mover el culo cuatro horas eran cuarenta euros. Me dio la llave, me enseñó dónde estaba el biberón preparado, dónde el cambiador, y se fue dejando un olor a perfume caro y un 'Mateo no se despierta nunca, lo prometo'. Mateo, efectivamente, dormía como un tronco angelical. Yo me senté en el sofá con su tablet, su Wi-Fi y mi intención clarísima de no mover un dedo en cuatro horas. La tablet estaba desbloqueada.
2. La app que no debía estar abierta
Quise abrir Netflix. Deslicé el dedo por la pantalla y por error toqué un icono que parecía un ojo. Se abrió una cuadrícula. Seis miniaturas en vivo, etiquetadas: Salón, Cocina, Habitación Mateo, Entrada, Terraza, y una sexta sin nombre. Pensé: bueno, normal, gente con bebé tiene cámaras por toda la casa. Toqué cada una para asegurarme de que no me estaba grabando a mí en el sofá. Salón: me vi a mí misma, sí, lógico. Cocina: vacía. Habitación Mateo: el bebé respirando. Entrada y Terraza: nada. Entonces toqué la sexta. Y tardé unos cuatro segundos en entender lo que estaba viendo.
3. Mi cama, mi póster, mi cuarto
Era mi dormitorio. Mi cama deshecha porque salí con prisa. Mi póster de Olivia Rodrigo torcido en la pared. Mi sudadera rosa colgada del respaldo de la silla. La imagen era nítida, en color, con esa textura un poco lavada de las cámaras IP baratas. Hasta se veía la lucecita azul del cargador del móvil. El ángulo era alto, desde arriba, como si la cámara estuviera escondida en el detector de humo o en la lámpara del techo. Me quedé mirando la pantalla con la tablet temblando entre las manos y un sabor a metal subiéndome por la garganta. Mateo respiraba en el otro cuarto. Yo no respiraba en absoluto.
4. Tres años. Eso es lo que ponía
Debajo de la miniatura había un texto pequeño: 'Activa desde 14/03/2023'. Tres años. Tres años. Yo llevo viviendo en ese piso desde junio de 2022. Hice cuentas con los dedos como una idiota, una y otra vez, esperando equivocarme. No me equivocaba. Hace tres años, sin avisarme, sin pedirme permiso, alguien entró en mi habitación y puso una cámara apuntando a mi cama. Pensé en mi exnovio. Pensé en cuando me cambio de ropa. Pensé en cuando lloro. Pensé en cuando pasaba algo en mi cama y en cuando no pasaba nada de nada y solo lloraba más. Pensé en quién había visto qué.
5. El histórico de visualizaciones
Toqué la cámara para abrirla en grande. Había un botón de 'historial'. Sabía que no debía tocarlo. Lo toqué. Apareció una lista. Cientos de entradas con fecha y hora. La última visualización era de esa misma mañana, a las 11:47. Yo a esa hora estaba en clase, mi cuarto estaba vacío. Pero alguien lo estuvo viendo igualmente, durante doce minutos. Las anteriores eran de la noche. Muchas eran de la noche. Algunas, sin querer mirar, vi que duraban una hora, hora y media. No grabaciones. Directos. Alguien sentado mirando en directo mi cuarto vacío o no vacío durante hora y media seguida.
6. Mateo se despertó y yo casi muero
Mateo pegó un grito en el dormitorio y se me cayó la tablet al suelo. Pantalla intacta, milagro. Fui a por él con las manos temblando, le di el biberón, le canté algo que ni recuerdo. Mientras lo mecía, mi cabeza iba a mil. ¿Era Carla? ¿Era el marido, que casi nunca está? ¿Estaba la cuenta compartida con alguien más? ¿Por qué solo mi cuarto y no, qué se yo, el de la chica del primero? Mateo se durmió contra mi hombro. Lo dejé en la cuna. Volví al salón. La tablet seguía boca abajo en la alfombra. Y entonces empecé a pensar en qué hacer y me di cuenta de que estaba completamente sola y aún quedaban dos horas.
7. Hice algo que probablemente fue mala idea
Saqué mi móvil. Grabé en vídeo la pantalla de la tablet: la cuadrícula, mi cuarto en directo, el historial con las fechas, la etiqueta de 'activa desde 2023'. Tres minutos de vídeo. Lo subí a un álbum oculto. Luego cerré la app, dejé la tablet exactamente donde estaba, en el mismo ángulo, con el mismo brillo. Limpié las huellas de mis dedos con la manga. Me senté en el sofá con el corazón a doscientas. A las once y media volvió Carla. Olía a vino y reía. Me dio los cuarenta euros en billetes nuevos, me dijo 'eres un sol' y me dio dos besos. Yo sonreí. Le dije que Mateo había sido un ángel. Crucé el rellano. Entré en mi cuarto. Y miré al techo.
8. Lo que pasó después (y por qué no he hecho nada)
No encontré ninguna cámara visible. Miré el detector de humo, la lámpara, los enchufes, los marcos. Nada evidente. Pero también es verdad que las cámaras pinhole de hoy en día son del tamaño de un grano de arroz. Llevo seis días durmiendo en el sofá del salón, vestida, con la luz encendida. No he ido a la policía porque pienso: ¿qué les enseño, un vídeo grabado de una tablet ajena que toqué sin permiso? ¿Y si Carla dice que es un montaje? ¿Y si la cámara desaparece antes de que vengan? No he hablado con Carla porque cada vez que la cruzo en el ascensor me sonríe igual que siempre y yo no sé si la persona que me ha estado mirando tres años es ella, su marido, o alguien a quien nunca he visto la cara. Esta noche me mudo a casa de mi prima. No le he dicho por qué.
Ideas de encuesta listas para lanzar
- 1¿Qué harías tú con el vídeo de la tablet?Policía ya, sin dudarContratar detectiveConfrontar a la vecinaMudarme y callarLanzar esta encuesta
- 2¿Quién crees que está detrás de la cámara?CarlaEl maridoLos dos juntosUn tercero con accesoLanzar esta encuesta
- 3¿Volverías a esa casa por última vez para buscar la cámara?Sí, necesito pruebasNi de coñaSolo con alguienMandaría a un técnicoLanzar esta encuesta
- 4Lo más perturbador del hilo es…Los 3 añosEl historial de horasSu sonrisa al volverQue sigue sin saberloLanzar esta encuesta
- 5¿Le contarías esto a tu familia?Sí, ya mismoSolo a una personaNo, me asustarían másCuando esté lejosLanzar esta encuesta
Preguntas frecuentes
P.¿Esto es real?+
Es mi historia tal cual pasó hace seis días. He cambiado los nombres y el portal porque sigo viviendo enfrente y porque, sinceramente, todavía no sé qué va a pasar.
P.¿Por qué no has ido a la policía?+
Porque las únicas pruebas que tengo son un vídeo grabado de la tablet de otra persona, a la que accedí mientras cuidaba a su bebé. Mi miedo es que el delito que me imputen a mí pese más que el suyo, y que la cámara desaparezca antes del registro.
P.¿La confrontaste?+
No. Le sonreí, cogí los cuarenta euros y me fui a mi casa. Lo sé. Llevo seis días odiándome por eso. Pero tenía a su bebé en brazos y a su marido subiendo en el ascensor y mi cabeza solo gritaba 'sal de aquí'.
P.¿No será otra habitación parecida?+
Era mi póster, mi sudadera rosa concreta, mi cargador en el sitio exacto. No es otra habitación. Es la mía.
P.¿Has buscado la cámara en tu cuarto?+
Sí, durante horas, con la linterna del móvil buscando lentes que reflejen. No he encontrado nada visible. Voy a llamar a un técnico de seguridad esta semana, desde casa de mi prima.
P.¿Y Mateo? ¿También lo grababan a él?+
La cámara de su habitación parecía una cámara normal de bebé. Pero ahora dudo de todo. Si grabaron mi cuarto tres años, no me extrañaría que el resto de la casa también estuviera dentro de alguna carpeta.
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