A favor 🍍
La pizza hawaiana fue creada en 1962 por Sam Panopoulos, un inmigrante griego que regentaba el restaurante Satellite en Chatham, Ontario (Canadá). Inspirado por la cocina cantonesa que combinaba dulce y salado, añadió piña en lata y jamón a una pizza, bautizándola 'hawaiana' por la marca de la piña Hawaiian que utilizaba. Falleció en 2017 sin saber que su creación se había convertido en un fenómeno mundial. El contraste agridulce funciona gracias a la bromelina, una enzima de la piña que ablanda las proteínas del jamón y crea un equilibrio entre acidez (pH 3,5), dulzor natural (10-15% de azúcares) y la grasa salada del jamón. Es una de las pizzas más populares del mundo: en Australia representa hasta el 15% de las ventas y en Suecia, donde se le llama 'flying jacob', es un clásico nacional. En 2017, el presidente de Islandia Guðni Jóhannesson bromeó diciendo que la prohibiría, generando un debate global que llegó al primer ministro canadiense Justin Trudeau, que defendió públicamente la pizza como parte del patrimonio culinario canadiense. Defensores argumentan que el equilibrio dulce-ácido-salado-umami es gastronómicamente válido. Chefs como David Chang han defendido su lógica culinaria al combinar grasa, sal, dulzor, acidez y umami. La piña aporta además vitamina C, manganeso y la bromelina antiinflamatoria.