Transforma las sobras en una comida nueva
Las sobras no son una molestia. Con unas pocas ideas, se convierten en una comida ingeniosa y sin desperdicio.
Las bases que se reciclan en cualquier sitio
Algunas sobras se transforman con facilidad. El arroz de ayer se convierte en arroz frito con un huevo y verduras. La pasta fría se recalienta en un gratinado. El pan duro se convierte en crutones, torrijas o pan rallado. Las verduras mustias acaban en una sopa, una tortilla o un salteado. Estas recetas comodín absorben casi cualquier cosa que haya en la nevera.
Pensar por categorías, no por recetas
En lugar de buscar una receta concreta, mira lo que tienes por tipo: un farináceo, una proteína, algunas verduras. Un farináceo más verduras más un huevo ya es una comida. Una sopa admite casi cualquier verdura. Una quiche o una tortilla recicla proteínas y verduras. Esta lógica te hace autosuficiente sin depender de una receta fija.
Seguridad con las sobras
Reciclar las sobras está genial, pero con sentido común. Guárdalas en la nevera rápidamente después de comer, en menos de dos horas. Consúmelas en dos o tres días. Recalienta bien, hasta que estén muy calientes por dentro. No recalientes el mismo plato varias veces. Al menor indicio de olor, color o textura rara, no te arriesgues.
Aplícalo ahora
- Refrigera las sobras en menos de dos horas después de comer.
- Clasifica lo que tienes en farináceo, proteína y verdura.
- Recicla el arroz en arroz frito, el pan en crutones.
- Usa sopas y tortillas para aprovechar las verduras sobrantes.
- Recalienta bien y consume en un plazo de tres días.