Reducir el desperdicio alimentario
Tirar comida es tirar dinero. Con pequeños hábitos, puedes aprovechar casi todo lo que compras.
Organizar bien la nevera
Una nevera bien organizada te ayuda a ver lo que tienes. Pon los productos más antiguos al frente para consumirlos primero. La parte inferior de la nevera es la más fría: ideal para carne y pescado; el cajón de verduras, para las hortalizas. Crea una zona visible para los alimentos que hay que comer pronto. Ver bien lo que tienes evita que las cosas se olviden y acaben en la basura.
Entender las fechas de los productos
Hay dos tipos de fechas. La fecha de consumo preferente en productos frescos como la carne significa que no debes pasarla. La fecha de caducidad solo indica una posible pérdida de calidad: muchos productos siguen siendo buenos después. Confía en tu nariz y en el sentido común también con los productos secos.
Cocinar con sobras y el congelador
Las sobras no son un problema: se convierten en la comida de mañana o en la base de un plato nuevo. El pan duro se convierte en crutones, las verduras mustias en sopa, el arroz de ayer en arroz frito. El congelador es tu aliado: congela casi cualquier cosa, desde pan hasta raciones cocinadas, y detiene la carrera contra la fecha de caducidad.
Aplícalo ahora
- Pon los productos más antiguos en la parte delantera de la nevera.
- Aprende la diferencia entre los dos tipos de fechas.
- Transforma las sobras en una comida nueva.
- Congela lo que no vayas a consumir a tiempo.
- Haz una revisión rápida de la nevera antes de cada compra.